Disculpen tuve que recortar el cuento un poco porque era demasiado extenso, y, pues espero que le entiendan en algunos pedazos donde falta info, aparte de que no soy bueno en esto jajaja
Tus pestañas guardianes son de tus ojos asesinos
Pues me matan de amor cada vez que te miro
—Me vas a decir que es lo que te pasa, has estado sentado en esa silla por media hora sin decir nada, ni siquiera un hola— dijo la mujer recargada en la pared junto a la ventana.
—hace tiempo que te conozco, cinco años quizá. Y desde entonces solo hemos hablado ocasionalmente en un par de ocasiones.
La mujer era alta y de tez morena, lucia unos enormes y hermosos ojos detrás de los cristales transparentes de sus anteojos ovalados; delgada y pechos proporcionados al igual que sus caderas, un cabello castaño, largo y sedoso hasta debajo los hombros.
— ¿Qué? No dirás nada…
—Angélica ¿recuerdas el día que tomamos un café juntos?— La mujer fue interrumpida por el misterioso hombre sentado frente a ella.
—Sí, lo recuerdo, fue en el café de la calle Priere.
—Sí, ¿y recuerdas lo que me dijiste en esa ocasión?
Entonces el hombre miraba la habitación como si fuera la primera vez que estaba allí. Con el mismo interés de un niño en su lugar deseado.
— ¿Qué has hecho con el cuadro del ángel gris? —era una pintura interesante llena de pasión y muy emotiva.
—La he cambiado, ocurrió un desastre, sabes, fue dañada en una ocasión por un visitante ebrio —Ya veo dijo el hombre con una cara de angustia.
—A mi me gustaba mucho, ahora esa pintura; ese paisaje resulta sin vida y no expresa nada, es la piedra, esa piedra sin ningún motivo esta allí. —Estorba, dijo sin basilar—
—Lo sé, ¿y que mas te dice la pintura? No creo que solo eso puedas ver a través de ella, ¿o me equivoco?
—No, no te equivocas, esa pintura me representa, sin expresión, y con un gran estorbo.
El hombre miraba la piedra con una mirada sin expresión, regularmente nunca expresaba nada; ¿pero que es a lo que realmente se refería?
—Dime, entonces vienes a reclamar lo prometido; pues aquí estoy. Por que no comienzas Giovanni.
Giovanni era el nombre de aquel hombre, la mujer lo observaba con una mirada de un gran interés, sus ojos castaños no podían mirar nada más que a aquel hombre. El hombre vestía un traje negro con un corte muy elegante, lisia una camisa blanca y corbata negra con líneas en diagonal grises. Aunque sentado resultaba ser bastante alto, quizás un metro noventa, tenía la piel clara y bastante pálida, era tan blanco como la porcelana, unos pequeños ojos de un verde oscuro que resultaban ser lo mas llamativo de su rostro, sus labios rosados y delgados, su nariz resultaba muy grande a proporción de su rostro.
De pronto se levanto y camino sigilosamente hasta llegar a la mujer. Con la mirada mutua en los ojos de cada quien se quedaron viéndose fijamente por unos segundos. El hombre dio un par de pasos a su derecha llegando justo frente a la ventana, mirando la ciudad se quedo allí quizá un par de minutos, sin decir nada, solo miro las luces de la gran ciudad.
Sin aviso alguno comenzó a relatar lo sucedido.
Tú sabes, siempre odie a las personas malas <> y por eso estoy aquí, necesito que me escuches. Sin mas la mujer asintió con la mirada —comienza, reprocho ella—.
Con una gran inquietud en el rostro la mujer se sentó preocupada por lo que su acompañante procedía a relatar.
Siempre por todos los amigos fui visto como un galán que sin remordimientos enamoraba a las mujeres, pero he de confesar algo, solo sentía una gran necesidad por llenar un vació, un ¡despecho! Que erróneamente intente llenar de esa forma, y ahora lo entiendo. No fue si no hasta hace un par de horas que lo comprendí. Tan equivocado estaba, que ciego siempre fui. La respuesta estaba allí, simplemente era mirar a un lado y la encontraría, hoy ese velo que me impedía ver desapareció. Pero no he de comenzar de esa forma.
Como sabes perdí a mis padres desde muy chico. A los seis años vine a vivir a esta ciudad con mi tío Jonathan hermano de mi madre, mi tío era el mayor de los cuatro hermanos y mi madre la menor; nunca conocí a mis otro familiares, y no me molesta, ni ahora, ni en ese entonces, el tío Jonathan era muy amable y yo lo quería mucho. Aún con cualquier impedimento trataba de ser lo mas alegre, para que mi tío no se diera cuenta del dolor que sentía por la perdida de mis padres, ni siquiera el abuso sexual que mi prima Sofía diez años mayor que yo, me hacia varias veces a lo largo de algunos años hasta mi adolescencia.
Con todo eso mi personalidad se fue formando de una forma no muy sana, mi simpatía hacia las personas ajenas no era muy grande, y en una persona insocial me convertí, no puedo culpar a nadie de eso, pues quizás fue mi inseguridad o mi simple falta de comunicación lo que lo que ocasiono mi forma de ser.
Seguí adelante y pronto cumplí los dieciocho años y fui a la universidad y a esa edad tuve mis primeros acercamientos con la gente, ahora tenia que aprender a socializar pues no podía llegar a ningún lado sin hablar. Y fue cuando me di cuenta de uno de mis errores mas grandes de los cuales me arrepiento, pues sentí por primera vez la calidez humana de otra persona. Nancy mi primera novia, ella me brindo mucho cariño y apoyo. Pero fue allí cuando mis traumas fueron a relucir. Fue cuando cumplimos un año como pareja, cenamos en un lujoso restaurante a las afueras de la ciudad a la vista del hermoso y oscuro mar nocturno, las aguas oscuras con pequeñas luces relucientes del reflejo de la luz lunar fueron esa noche nuestras cómplices del gran amor que emanaba del uno hacia el otro.
Fue esa noche después de la cena que fuimos a un hotel en el centro de la ciudad; lo habíamos planeado todo, cada detalle, todo resultaba perfecto, Nancy se poso tan sensual en la cama, llevaba un vestido blanco hasta las rodillas, no pude sentir un temblor que recorrió mi cuerpo entero de pies a cabeza que me excitó tanto dándome una erección, mi miembro duro clamaba penetrarla, ella subió poco a poco su falda hasta dejar descubiertas sus piernas, al verla así no pude evitar excitarme mas, pues era la primera vez que lo hacia, al menos así.
Lentamente me quite la camisa que me cubría. Y tocando los dedos de sus pies con las yemas de mis dedos recorrí suavemente su pierna hasta llegar a su cintura. La observé como si estuviera frente de una diosa.
El hombre paro, y en silencio permaneció unos mementos.
—Y que fue lo que paso, por que te detienes. ¿Giovanni?
—Disculpa, hace mucho que no recordaba esto, y ahora, justo ahora me siento tan estupido.
—De que hablas, ¿a qué te refieres con eso?
Eran las once en punto —El hombre prosiguió— y me quede observándola varios minutos, miraba su cuerpo perfecto, sus ojos cafés claros me observaban tan hermosos, su piel dorada brillaba con la tenue luz de las velas que había encendido al llegar a la habitación, la luz y las sobras daban un escenario perfecto y romántico. Recorrí de pronto por instinto su vestido hasta sus pechos, sin darme cuenta levanto los brazos y se deshizo del vestido arrojándolo a alguna parte de la habitación, quedo solo con su lencería perfecta que solo la hacia ver aun mas perfecta. Mi corazón amenazaba con salir de la excitación y mi respiración mas difícil era ahora de mantener a ritmo.
La volví a observar y la recorrí con ambas manos por todo su cuerpo hasta su espalda, de forma que la abracé, quite el sujetador, y sus grandes pechos cayeron recargados sobre mi pecho, los toque y presione con ambas manos, chupe uno de sus pechos y con mi lengua jugué con su pezón, luego con el otro; soltó un leve gemido que me resulto aun mas excitante, no pude evitar llevar mi mano hasta el pubis, quite su ropa interior y rose varias veces su vagina con mis dedos, estaba húmeda y muy calida. Desabroche mi cinturón y me quite el resto de la ropa, por largo rato solo jugamos tocándonos y besándonos, nuestra respiración se sincronizo y cuando el momento cumbre llego…
Por largo rato permaneció callado de nuevo. Angélica era una persona de fiar, que se había comprometido a escuchar lo que fuera de él; no podía dejar de verlo, tomo una posición gacha posando sus codos en las piernas, agarrándose fuertemente de los brazos, sus pechos enormes sobresalían en el escote prolongado de su blusa, con los pezones erectos denotaba el echo de no usar sujetador, excitada estaba ahora, pero no mas por el relato si no por el echo de que tenia que ver lo que contaba con su actitud extraña y seria.
—Giovanni, ¿Qué te sucede? ¿Te encuentras bien?
Con la cabeza gacha y la mirada perdida siguió relatando con lágrimas en los ojos. En cuanto intente penetrar de mi mente surgió un gran temor, algo que no sentía hacia mucho tiempo, era ella, Sofía estaba allí mirándome, tacándome, lamiendo mi cuerpo, tan asquerosamente que no evite sentir nauseas, esa noche termino allí, Nancy salio corriendo después de que me lanza hacia ella, la golpee con fuerza, a su rastro dejo gotas de sangre en el piso, y mi sentir fue un asco terrible, que pronto se trasformo en rencor, odio. Y ahora solo me siento culpable.
Fue ese el momento en que todo comenzó, el despecho por aquello que sufrí en mi niñez me traumo en realidad, quizá para algunos no es muy fuerte, quizá ni siquiera me comprendan, me juzguen de loco, y otros me miraran como alguien que no lo ha superado, sin embargo, y sin entrar de nuevo en detalles Nancy desapareció en mi vida jamás la volví a ver y de allí comencé en cada noche ha hacer lo mismo una y otra vez simplemente conquistaba a una chica linda y joven para hacer lo que no pude esa vez.
Pero hace una semana la mire, estaba parada en la esquina de la calle esperando a que cambiara la luz del semáforo, no pude evitar seguirla una mujer no muy alta, de cabello negro y corto, piel blanca y figura torneada, piernas delgadas y pechos pequeños, todo proporcionada a su cuerpo, al momento en que me acerque a ella, volteo hacia mi, sus ojos grandes de color cafés claros se posicionaron en mi, su boca era pequeña y sus labios rosados, su nariz pequeña y hermosa, en si, su rostros era el de una muñeca de porcelana, sentí una admiración tan grande, que sin dudar una sola vez la invite a caminar junto a mi, el atardecer llego, y la noche se aproximaba, pase horas hablando como hacia años que no los hacia, por los siguientes cinco días salí con ella, y ese quinto día, seria el día, aunque llego el día no me sentía apto para hacerlo, no sabia que hacer en realidad, todo era algo nuevo y totalmente extraño para mi. La noche arraso la ciudad y la lleve a mi apartamento, ya estando en el le invite de beber, bebimos algo de vino tinto. Pasamos un par de horas mas platicando, sentados en la sala y mirándonos mutuamente, pareciese que ni siquiera parpadeábamos, el clímax llego, y como dije ya sin entrar tanto en detalle, al momento del acto, me detuve y en lugar de ver a la Sofía que resentía por sus actos. Solo la mire a ella, recostada, mostrando su hermoso cuerpo desnudo, y no pude hacerlo, Salí del apartamento corriendo y sin mirar atrás, por mi mente pasaban imágenes de las chicas a las que traicioné su amor, a aquellas de las que deje y burle de ellas. Y sobre todo de Nancy…
—Ahora me encuentro confuso y sin saber que hacer. — ¿Qué es lo que ella tiene que las otras no tuvieron? —
—Pues quizás ella entro en ti desde el comienzo no crees, quizá inconcientemente ya estabas arto de eso, y ella solo abrió la puerta para que pudieras salir. — ¿Como se llama ella?
—Claudia…
—A quitado el velo que me cegaba, mi inseguridad fue la causante, el miedo al rechazo, todo eso. Y ahora estoy arrepentido, y siento algo hermoso que me recorre el cuerpo que no sentía desde los dieciocho.
— ¿Y que es?
—Amor—
**♥**¡¡¡Me Gusta!!!**♥**
ResponderEliminarn_n
Hay algunos errores, supongo yo, de dedo, pero con una buena revisada que le des quedara perfecto!!
¡¡¡Te dejo besos!!!
¡Gracias por el amor!
..†..νι¢тσяια..†..
ResponderEliminarpz esta bn profundo pero por unos monentos se torna aburrido deverias usar palabras mas intrigantes busca sinonimos para no usar tanto las mismas palabras y de pornto pierde algo de coherencia... literalmente eso me parcio qe le faya... y asi centimentalmente esta divinooo y expresaa tantas emociones, tanto qe decir y no decir nada, waaa muy muy bueno... jazz n_n