De nuevo he de fallar mi inspiración desaparece como una gota de agua bajo el sol...
“Walking, waiting
Alone without a care
Hoping, and hating
Things that I can't bear”
“Did you think it's cool to walk right up
To take my life and fuck it up
Well did you”
“I see hell in your eyes
Taken in by surprise
Touching you makes me feel alive
Touching you makes me die inside”
Alone without a care
Hoping, and hating
Things that I can't bear”
“Did you think it's cool to walk right up
To take my life and fuck it up
Well did you”
“I see hell in your eyes
Taken in by surprise
Touching you makes me feel alive
Touching you makes me die inside”
He vivido casi siete mil años, soy longevo e incluso he llegado a creer que soy inmortal, no lo sé nunca he estado al borde de la muerte, soy uno de los hombres más antiguos en esta tierra; mi nombre realmente no importa, ha sido olvidado por el tiempo al igual que mis dioses, o si les puedo llamar así. Por mucho tiempo he pasado desapercibido por las personas y civilizaciones del tiempo.
Como debería empezar esto, pues simplemente creo que debería empezar por parte de mi vida, ya que se necesitaría mucho para poder platicar mí vida completa. Son borrosos mis recuerdos, he pasado mucho tiempo sin siquiera tratar de recordar lo que ahora trato de escribir, en un principio unos seres bajaron del cielo azul, como nosotros eran, pero estos eran más longevos que nosotros, estos a cambio de un mineral precioso nos enseñaron muchas de las cosas que para ahora han sido indispensables; según los más viejos nosotros proveníamos de ellos, y he ahí el porque éramos longevos y él porque estábamos en esta tierra. Hacía mucho tiempo ya, estos a lo que llamamos Anunaki habían llegado a la tierra y dejado a uno de sus hijos, después a este le dieron su esposa y así se multiplicaron hasta formar el mundo que ahora vemos lleno de gente. En su regreso por ese mineral estos nos enseñaron a labrar tierras, domesticar, astrología y muchos avances que nos fueron de mucha ayuda para formar la primera civilización del mundo. Paso el tiempo y yo un joven cazador crecí; sin importar más detalles de mi juventud, paso y paso el tiempo como si fuese el agua de un rio, nunca imagine donde y como terminaríamos, pero después de cientos de años empezaron a morir y cada vez más corta la vida era de los demás, de vivir 900 años comenzaron a vivir solo quinientos, trescientos, hasta cien años y menos. Hasta ahora no logro entender porque sólo yo he podido vivir tanto.
Para algunos resulta excitante y llamativo, todo un ideal pero para mí es un sufrimiento tan grande, ver como murieron mis padres, mis hermanos, y todas aquellas personas que quise mucho, es por eso que decidí pasar desapercibido aquí y allá. No explicare mi estancia con los babilonios, o como llegue a roma, los mayas, los incas, es algo que realmente no importa ya. Mi historia no será muy larga puesto que lo que más resiento es lo que les contare, es lo más importante para mí.
Después de la desaparición de mi pueblo dio paso a otras dos civilizaciones, una de ellas tan bélica que ni siquiera podían diferenciar entre lo bueno y lo malo, arrasaban y mataban a todo lo que se les interpusiera, luego otros que pusieron fin a estos monstros. Sin importar que les paso a estos. A la llegada de los romanos tuve que huir, hasta que llegue a un grupo de gigantes entre lo que hoy es Francia y Alemania, hombres demasiado altos, de piel blanca como la nieve, ojos azules y cabellos de tonos dorados y rojizos. Estos salvajes hombres demasiado incivilizados, en un pequeño grupo de estos salvajes me asenté, y les enseñe todo lo que sabía, muchos de estos perecieron y otros atrapados fueron por los romanos y su imperio. Y no solo los hombres si no lo mas preciado para mi, mi esposa y mi hijo.
Recuerdo que cuando huía me encontré con estos hombres y entre ellos al lado del fuego, sentada en un troco con un vestido rojo y trozos de piel de animal, su cabello rojo hasta la cintura, rizado tan hermoso como ella, con su piel de nieve y sus ojos de zafiro. Parecía más que cualquier cosa o ser que haya visto en mi vida. Omitiré los detalles, pues ya han de imaginar lo que paso, nada que no pudiesen ver un una película u obra de amor.
La furia me lleno de un veneno que corría por mis venas hasta mi cerebro, cada vertebras de mi ser ardía de un odio incontrolable, en esos momentos solo pensaba en la forma de degollar a quienes se habían atrevido a matar a mi seres más queridos. Recogí a lo largo del pueblo destruido varias armas en manos de los cadáveres que algunas ves me habían acogido como parte de ellos. Lleno de ese odio y estas armas que algunas ves fueron de aquellos que yacían muertos en su tierra, corrí hasta encontrarlos, celebrando por su victoria, aquellos que se hacían llamar civilizados, esos malditos, no duraron más e tres horas cuando caían de lo ebrios, me escabullí rápido por los arbustos, y como un tigre agazapado vigilando a su presa. Dos guardias rondaban los alrededores, en cuanto me dio la espalda uno de ellos me le fui encima y con mi cuchilla le rebane el cuello, ni sus cascos ni escudos, nada, nada me detendría. Me fui tras el otro y así tuve el camino libre.
Cita: Slept so long
soundtrack de Queen of the Damned
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Necronomicon
H. P. Lovecraft
Gabrielle de Lafayette