Un mal sueño he tenido, siempre me han caracterizado como un hombre sereno, tranquilidad total, mi fuerza de voluntad me ha dado una gran fortaleza mental. Pero ahora me siento desvalido y con una gran flaqueza que invade todo mi espíritu.
Este sueño fue tan real y me ha alterado, no sé desde cuando he tenido esta serie de sueños pero el pasado ha hecho mi vida más insoportable, ahora no puedo soportar nada, absolutamente nada, he conocido el miedo, y la desesperación.
El primer sueño que recuerdo fue con unos compañeros de la preparatoria, en el, caminábamos por una gran avenida por la cual era nuestra costumbre pasar, y en el cual me percato que todo era diferente, cada una de las personas que estaban en esa calle no eran las mismas que siempre vi en mis tiempos de estudiante, todas ellas las desconocía, jamás en mi vida las había visto; Juan el zapatero un anciano muy amable y carismático era ahora un hombre robusto y joven con una mirada que pocas personas toleran, Don Fernando, aquel hombre delgado y siempre sonriente que vendía ropa a mediados de la avenida era ahora un joven acabado, demasiado flaco y un aspecto realmente descuidado, con la mirada verdaderamente de un desgraciado, y el chico que vendía el periódico en la esquina era un anciano realmente asqueroso, de tan solo mirarlo producía nauseas. Todo pasaba como de costumbre, solo caminamos vacilando, todo lo que para nosotros era común. Desperté con una respiración muy alterada, rápida que no me dejaba articular ningún otro sonido que no fueran jadeos, una vez más tranquilo, razone mi sueño y fue cuando percibí todos y cada uno de los detalles de este sueño, lo intrigante no solo fue la gente, sino la calle, no era la misma, aunque así la apreciara mi mente, y no recuerdo los rostros o presencias de mis compañeros ¿Con quién iba yo en este sueño?
Por días pensé en esto, una y otra vez venían a mi mente como una lluvia de imágenes que robaban toda mi atención; trate de recordar los detalles de las personas y razonar de donde las podía haber tomado mi mente. Quizás películas, cuentos, alguien que vi pasar, sin embargo, no cavilé nada, no obtuve resultado alguno.
Una noche tuve una cena familiar en casa de mis padres, los detalles aquí no son importantes pues después de esto cuando llegue a mi departamento me dispuse a dormir; y he aquí un sueño más, en esta pesadilla me sentaba a la mesa junto a mi familia y disponíamos a deleitar un enorme pavo, mientras mi padre con cuchillo en mano comenzaba a cortar la carne para repartirla, mi sueño como en pausas siguió, comí, he incluso bromee y entre risas, mi yo consiente se invade de impaciencia cada vez más febril al darme cuenta que esos no eran mis padres y hermanos, sin embargo el sueño continuo sin alteración, pareciese que todo fuera normal dentro de él, mi miedo creció, pues no sabía que era eso, o a que se debía, la desesperación me invadió una vez más cuando todo comenzó a cambiar, la mujer que hacia el papel de madre era una mujer obesa de canas largas cara enorme y nariz puntiaguda, bizarra en el sentido vulgar de la palabra, el hombre una especie de esqueleto viviente, con la cuencas muy hundidas nariz prominente lleno de arrugas, sus manos eran simplemente huesos, y lo más atemorizante de esté, era la navaja que portaba de mano en mano pasando el filo por su lengua una y otra vez mientras reía tenebrosamente, aquellos que hacían de mis hermanos eran un par de gemelos con una mirada atenta y con movimientos de cabeza que suelen hacer asesinos y enfermos mentales; no perdían detalle, sus ojos siempre sobre mí, como si les cautivara yo; desperté empapado en sudor preguntándome ¿Qué demonios me pasa? ¿Por qué tengo estos sueños extraños?
Cada día que pasaba me volvía más esquizofrénico, observaba a cada persona a mi alrededor miraba hacia atrás y a cada costado al comienzo para buscar a alguien con las características de mis personajes nocturnos, después esto se volvió aún más grave pues ya lo hacía con el afán de no ser observado, pues una noche en la que salí con mi novia estábamos tomando café cerca del centro de la ciudad y una mujer muy bella se me acerco ofreciendo flores para mi pareja, la mujer era realmente una hermosa, con voz melodiosa y un cuerpo exquisito que pocos hombres dejarían pasar. Después, más tarde en mis sueños esta mujer de voz angelical se apareció, en este ocasión estaba sentado en una especie de silla muy similar a la de los dentistas, todo pintaba bien, la mujer salió de las sombras y sin la más mínima provocación comienza a seducirme, pequeños besos y caricias comienzan a darse entre ella y yo, de pronto y sin más, nos encontramos desnudos y sobre mi cama ella jugueteaba con su lengua por mi pecho hasta llegar a mi miembro, subía de nuevo besando la base de mi cuello, podía sentir el rose de mi miembro y su húmeda cavidad, mientras tocaba y apretaba sus proporcionados senos, sus rosados pezones erectos, tan duros. Cuando finalmente la penetración se dio, era un éxtasis tan grande, un frenesí tan adictivo, y cando finalmente culmino, abrí los ojos, era unja mujer seca, literalmente, tan flaca, con los dientes oscuros y cara succionada, no se podía ver sus ojos, las sombras que invadían sus cuencas eran tan oscuras que daba el aspecto de vacío, y me invadió un temor inexplicable, la mujer recorría sus manos sobre su cuerpo, en caricias toco su entrepierna y llevo los dedos a su boca, que perversa sonrisa, era horrible, su piel pegada a los huesos, mi corazón casi explota de horror; comenzó a inclinarse para abrazarme, y mi único impulso fue arrojarla lejos de mí, desperté sentado en la cama, sentí el miedo más horrible… ¿Con quién jodidos estube fornicando?