Me suelen llamar Louis y hace tan solo unos días, un par de meses atrás de alguna forma, no sé realmente cual, obtuve esto, no puedo ser dañado tan fácil, y puedo persuadir a la gente, que raro, pero fantástico.
Hoy como de costumbre de familia he de participar en la fiesta anual, todo el clan de la familia se reúne y festeja con un gran festín a nuestros antepasados. Arto estoy, estas cosas no me gustan, son demasiado hipócritas, muchos ni siquiera se pueden ver, se odian y pelean por el dinero, ¿Quién es más rico? Cosas como esa suelen discutir. Se imaginaran.
Pero no todos fueron así, hubo quienes eran realmente benevolentes, ramas familiares quienes realmente para mi valieron la pena. Lamentablemente crecí y mi forma de pensar creció conmigo, deje de pensar así, y por muchas otras cosas más, comencé a ser como ellos, de una forma más intensa. Cuando era un niño solía disfrutar mucho tiempo de mi infancia con mi primo Francis, es menor que yo por varios años, y aún así la pasábamos muy bien juntos, simplemente puedo decir que el amor que sentía por él era de un par de hermanos que crecieron juntos y solos.
Yo lo amaba, era mi hermano pequeño, sin embargo por alguna razón el cambio primero que yo, de modo que hizo que mí amor hacia él se convirtiera en un sentimiento de repulsión y rencor. Se convirtió como ellos, fanfarrón, un brabucón con quienes no se defienden, exactamente como lo que odiábamos mi hermanito y yo. Entre mis recuerdos viene a mí un par de imágenes, unas imágenes que guardo con gran rencor, de cómo en casa de mis tíos, una casa hermosa muy colorida y espaciosa, con una fachada muy bonita color naranja, con sus verjas de hierro forjado, y árboles a los alrededores, sus grandes habitaciones el tercer piso son magnificas, los ventanales que ven hacia la fuente frete la puerta principal son de ensueño. Aquel día jugaba y bromeaba con Francis, como de costumbre salíamos corriendo por los jardines y tras nosotros mi tía gritándonos, ese día divertido fue hasta que llego él, Jacob, siempre fue muy presumido, presumía su fortaleza física y también si hermosura. Ese día el quiso golpearme, y me humillo frente de todos los presentes, era un pequeña reunión familiar, eso me daño mucho en mi autoestima, nació en mi entonces un gran rencor y odio fabril.
Bueno creo que me he torcido en la historia, hoy como dije aunque no quería ir, tuve que ir a la reunión. También como dije desde hace un par de meses soy diferente, no sé qué es lo que me pase, o paso en su defecto.
Al llegar a esa casa, llegue y desapercibido fui, nunca llame mucho la atención, al menos no como hoy. Cuando llegue, Jacob estaba ebrio y más arrogante que nunca se volvió, estaba presumiendo, pues de las ramas familiares la suya es la más rica, como si él fuera el líder comenzó a minorar a los demás, y entre ellos llego a Francis, que después de 5 años de ya no tratarnos como antes sentí una furia enorme. Francis apenas llega al 1.77m de altura, mientras que los demás en su totalidad medimos 1.85m, excepto algunos en los cuales varían su altura, algunos de 1.90m y otros menores al 1.80m, en ese momento pues Jacob con sus 1.88m a un lado de Francis de 1.77m se veía enorme, pues con miedo en el rostro Francis se hacía hacia abajo. Mi reacción fue inesperada, no me pude controlar, mi mente en blanco y mis ojos fijos en él; como un depredador me fui contra él, mis impulsos se volvían tan fuertes, mi corazón con un latir rápido y constante, hasta que llegue junto de él, había derribado a Francis de un golpe, como en cámara lenta observe su sangre caer al suelo, en el instante que toco el piso un odio inmenso me envolvió en su oscura capa. Lo tome del brazo y comencé a golpear con fuerza inhumana, me detuve y le recite un par de palabras.
—Cansado de ti estoy ahora. Cobarde, has de meterte conmigo, y no con lo que sabes no se defenderán, aun no olvido, la vez que me humillaste… —
—Maldito como te atreves, imbécil, te voy a matar. —
Si matar, dentro de mí eso es lo que más anhelo, después de eso, solo después de un gran discurso, le baje su orgullo hasta el suelo, lo patee, camine y lo pase, sin siquiera mirarlo, como un príncipe con una rodilla en el suelo, me agache y estirando mi brazo con movimiento sutil y cariño hacia mi princesa. Francis tomo mi mano y juntos nos levantamos, mi amado hermano entre mis brazos y estrechados contra los suyos, le di un beso en su mejilla, y tocando su rostro con dulzura le dije a su oído, aunque ahora trates de ser como ellos, siempre para mi serás el mismo niño tierno y hermoso con quien solía jugar; te amo hermano mío.
Di la media vuelta y con una gran confianza, debida al odio que emanaba de mi en los instantes que vi a Jacob mirándome, avance, me disponía a largarme, a los pocos pasos voltee y Jacob con su arma en mano apunto hacia mí, con un gran odio mire y como persuasión en el, disparo.
Erika su hija cayó al suelo con su corazón perforado, y yacía sin vida, su vida arrebatada por su padre, con una gran felicidad sonreí, al ver su sufrimiento, sus lagrimas en mi tuvieron un efecto favorable, se me olvido el odio, y mi felicidad ardió, como las llamas de la chimenea que llena de una tenue luz y un calor tan confortable la habitación. Sin embargo Erika no tenia culpa alguna, me invadió un enorme sentimiento de culpabilidad, no lo soporte.
Por instinto fui hacia ella y la tome entre mis brazos, una hermosa chica de 16 años, su piel blanca y cabello castaño, hermosa, su piel tan suave como el terciopelo de su ropa, un cuerpo hermoso y bien formado, sus muy bien proporcionados senos, no pude evitar sentir una gran atracción hacia el cadáver, toque sus pechos tan suaves, pude sentir su pezón, fue algo excitante y fuera de lugar, con un sentimiento de amor, la bese, sus labios delgados contra los míos, de pronto como si nunca hubiera sido perforada por la bala, dio un suspiro, y despertó. Al parecer estos sentimiento incontrolables de mi ser tienen un par de efectos en las personas y por lo visto no solo vivas. Después de eso me retire y fui a mis aposentos, subí a la torre más alta de casa de mi madre, heredada por mi abuelo, y me dispuse a escribir esto.
Han transcurrido muchas décadas desde que Louis me regaló este librito para que anote en él mis pensamientos más íntimos. No he tenido éxito en la empresa, porque sólo he escrito unas pocas anotaciones, aunque no estoy segura de haberlas escrito en mi provecho.
Esta noche he decidido tomar pluma y papel porque sé en qué dirección va a llevarme mi odio. Y temo por aquellos que han suscitado mi cólera.
Cuando digo aquellos me refiero, naturalmente, a mis malvados padres, mis espléndidos padres, aquellos que me han conducido de una mortalidad hace tiempo olvidada a este dudoso estado de «dicha» permanente.
Eliminar a Louis sería una estupidez, dado que es sin duda el más maleable de los dos.
Louis se detuvo, como si no pudiera continuar.
Observé que Merrick le apretaba con fuerza la rodilla.
— Sigue leyendo, por favor —dijo suavemente —. Debes hacerlo.
Louis reanudó la lectura, con una voz tan suave como antes, y deliberadamente dulce.
Louis hará lo que yo quiera, incluso permitirme destruir a Lestat, lo cual he planificado con todo detalle. Lestat, por el contrario, jamás colaboraría conmigo en la destrucción de Louis. Ésta es la falsa lealtad que le profeso, bajo la apariencia de un amor sincero.
Qué misteriosos somos los humanos, los vampiros, los monstruos y los mortales, capaces de amar y odiar simultáneamente, sin revelar nuestras verdaderas emociones. Miro a Louis y le desprecio por haberme creado, y sin embargo le amo. Pero también amo a Lestat.
En el tribunal de mi corazón considero a Louis más responsable de mi presente estado que al impulsivo y simple Lestat. El caso es que debo morir, o el dolor que siento no desaparecerá nunca. La mortalidad no es sino una monstruosa medida de lo que yo sufriré hasta que el mundo llegue a su fin. Debo morir para que el otro dependa aún más de mí, para que se convierta en mi esclavo. Después recorreré el mundo; haré lo que me plazca; no soporto ni a uno ni a otro a menos que uno se convierta en mi siervo de pensamiento, palabra y obra.
Este sino es impensable con Lestat, dado su carácter indómito e irascible. Este destino parece hecho a medida para mi melancólico Louis, aunque el hecho de destruir a Lestat abrirá a Louis nuevos caminos en el laberíntico Infierno por el que yo transito con cada nuevo pensamiento que me viene a la cabeza.
No sé cuándo ni cómo llevaré a cabo mi plan, sólo sé que me produce un gozo indescriptible observar a Lestat en su ingenua alegría, sabiendo que lo humillaré y destruiré, destruyendo de paso la noble e inútil conciencia de Louis para reducir su alma, si no su cuerpo, al tamaño de la mía.
De nuevo he de fallar mi inspiración desaparece como una gota de agua bajo el sol...
“Walking, waiting
Alone without a care
Hoping, and hating
Things that I can't bear”
“Did you think it's cool to walk right up
To take my life and fuck it up
Well did you”
“I see hell in your eyes
Taken in by surprise
Touching you makes me feel alive
Touching you makes me die inside”
He vivido casi siete mil años, soy longevo e incluso he llegado a creer que soy inmortal, no lo sé nunca he estado al borde de la muerte, soy uno de los hombres más antiguos en esta tierra; mi nombre realmente no importa, ha sido olvidado por el tiempo al igual que mis dioses, o si les puedo llamar así. Por mucho tiempo he pasado desapercibido por las personas y civilizaciones del tiempo.
Como debería empezar esto, pues simplemente creo que debería empezar por parte de mi vida, ya que se necesitaría mucho para poder platicar mí vida completa. Son borrosos mis recuerdos, he pasado mucho tiempo sin siquiera tratar de recordar lo que ahora trato de escribir, en un principio unos seres bajaron del cielo azul, como nosotros eran, pero estos eran más longevos que nosotros, estos a cambio de un mineral precioso nos enseñaron muchas de las cosas que para ahora han sido indispensables; según los más viejos nosotros proveníamos de ellos, y he ahí el porque éramos longevos y él porque estábamos en esta tierra. Hacía mucho tiempo ya, estos a lo que llamamos Anunaki habían llegado a la tierra y dejado a uno de sus hijos, después a este le dieron su esposa y así se multiplicaron hasta formar el mundo que ahora vemos lleno de gente. En su regreso por ese mineral estos nos enseñaron a labrar tierras, domesticar, astrología y muchos avances que nos fueron de mucha ayuda para formar la primera civilización del mundo. Paso el tiempo y yo un joven cazador crecí; sin importar más detalles de mi juventud, paso y paso el tiempo como si fuese el agua de un rio, nunca imagine donde y como terminaríamos, pero después de cientos de años empezaron a morir y cada vez más corta la vida era de los demás, de vivir 900 años comenzaron a vivir solo quinientos, trescientos, hasta cien años y menos. Hasta ahora no logro entender porque sólo yo he podido vivir tanto.
Para algunos resulta excitante y llamativo, todo un ideal pero para mí es un sufrimiento tan grande, ver como murieron mis padres, mis hermanos, y todas aquellas personas que quise mucho, es por eso que decidí pasar desapercibido aquí y allá. No explicare mi estancia con los babilonios, o como llegue a roma, los mayas, los incas, es algo que realmente no importa ya. Mi historia no será muy larga puesto que lo que más resiento es lo que les contare, es lo más importante para mí.
Después de la desaparición de mi pueblo dio paso a otras dos civilizaciones, una de ellas tan bélica que ni siquiera podían diferenciar entre lo bueno y lo malo, arrasaban y mataban a todo lo que se les interpusiera, luego otros que pusieron fin a estos monstros. Sin importar que les paso a estos. A la llegada de los romanos tuve que huir, hasta que llegue a un grupo de gigantes entre lo que hoy es Francia y Alemania, hombres demasiado altos, de piel blanca como la nieve, ojos azules y cabellos de tonos dorados y rojizos. Estos salvajes hombres demasiado incivilizados, en un pequeño grupo de estos salvajes me asenté, y les enseñe todo lo que sabía, muchos de estos perecieron y otros atrapados fueron por los romanos y su imperio. Y no solo los hombres si no lo mas preciado para mi, mi esposa y mi hijo.
Recuerdo que cuando huía me encontré con estos hombres y entre ellos al lado del fuego, sentada en un troco con un vestido rojo y trozos de piel de animal, su cabello rojo hasta la cintura, rizado tan hermoso como ella, con su piel de nieve y sus ojos de zafiro. Parecía más que cualquier cosa o ser que haya visto en mi vida. Omitiré los detalles, pues ya han de imaginar lo que paso, nada que no pudiesen ver un una película u obra de amor.
La furia me lleno de un veneno que corría por mis venas hasta mi cerebro, cada vertebras de mi ser ardía de un odio incontrolable, en esos momentos solo pensaba en la forma de degollar a quienes se habían atrevido a matar a mi seres más queridos. Recogí a lo largo del pueblo destruido varias armas en manos de los cadáveres que algunas ves me habían acogido como parte de ellos. Lleno de ese odio y estas armas que algunas ves fueron de aquellos que yacían muertos en su tierra, corrí hasta encontrarlos, celebrando por su victoria, aquellos que se hacían llamar civilizados, esos malditos, no duraron más e tres horas cuando caían de lo ebrios, me escabullí rápido por los arbustos, y como un tigre agazapado vigilando a su presa. Dos guardias rondaban los alrededores, en cuanto me dio la espalda uno de ellos me le fui encima y con mi cuchilla le rebane el cuello, ni sus cascos ni escudos, nada, nada me detendría. Me fui tras el otro y así tuve el camino libre.
A cada uno lo he de marcar dije, vivo o muerto, no importa como termine, en su pecho marque tres símbolos en uno solo, a muchos se les hará conocido pues tiene que ver con magia como se le llama ahora. Tomo por sorpresa a mucho de ellos, descuartice a muchos también, y aun así el dolor no desaparecía, se hacía mas y mas fuerte, mi odio era muy doloroso, no importase que los matara a todos así, no me aliviaba, mi locura me hizo incendiarlos completamente a todos, a todos, incluso a mis propios amigos que tenían rehenes, no pude evitar derramar un par de lagrimas. Acabe con todos, al amanecer se acercaron tropas romanas y tuve que huir de nuevo. Perdido vague por diferentes partes del mundo y hasta que llegue aquí, mi dolor aun no desaparece, aun no.
Tentada a verte, tocarte y sentirte en cada aspecto existente de tu ser
Capaz he de ser yo, para lo imposible hacer
Pues ahora mi amor es tan grande
Que a donde quiera que vallas he de estar allí
Vagando por las tinieblas de las calles de tu ser
He de encontrar tu corazón
Y con un gran cariño flechado será
Reconocido seré, por tu ser amado también
Caminado, esperando, volteo
No te veo
Con ganas de llorar, mi alma dolorosa
Volteo a otros lugares y no te veo
He llegado a creer que jamás he verte de nuevo
Y mi vida poco a poco se extingue
El cariño que te tengo es mi único suspiro de vida
Ahora sin ti se acaba y yo muero
Despacio…
Sentado quede en las sombras de tu ser
Parece que todo fue
Simple sueño
Versuchung
Cita textual:
Tilo Wolff
Versuchung
Satura, 1993
Lacrimosa
no soy bueno escribiendo estas cosas, pido una disculpa, lo he publicado sin teerminar y ni si quiera escrito bien esta, espero no los ofenda y seguire intentando... gracias
Me hace falta escucharte y verte, escribirte y leerte mi amada
Mi inspiración sin ti desaparece, mi musa, mi gran cariño ha de pertenecerte por siempre
Mi vida solo tuya es, y mi alma instrumento de tu ser será
Cada día y sin ti un infierno es
Tu voz ha de devolverme la intención, las ganas de vivir
Mucho se especula de lo que la gente mira antes de morir, pues muchos moribundos han asegurado antes de morir a ver visto a la muerte, que abra de cierto en esto; es acaso que realmente la vieron, o solo es un pensamiento vago al saber que no vivirán mas.
Hace tiempo en mí juventud aventurada a lo desconocido me tope con un tipo el que aseguraba a ver visto a la muerte, y no solo la muerte, sino también a dios y al diablo. Esto en mi mente vagó, dando un leve recuerdo a una vieja película mexicana llamada Macario, los que hayan visto esta película sabrán de qué les hablo, esta cuenta la historia de un tipo pobre en época del virreinato en México, el quiere un día comerse un pavo él solo, sin convidarle a nadie, sin importar quien sea, incluso fueran sus hijos y muertos de hambre los que le pidieran. Su esposa roba un pavo y se lo cocina con todo amor e intensión de que su esposo cumpliera su gran deseo, este se va con su pavo al bosque, pues recoge leña para venderla y ganar unas pocas monedas, en su camino se detiene a gozar de su pavo y se topa con el diablo; el cual lo quiere engañar, más adelante se topa con dios y lo quiere hacer recapacitar; y por ultimo con la muerte a la cual le da la mitad de su pavo. Independientemente de lo que paso en este filme solo ustedes viéndola sabrán, pues lo que el tipo del cual hablaba en un comienzo aseguraba a ver visto a dios, al diablo y a la muerte. El dijo que en una racha de mala suerte, tuvo muchos accidentes, su familia lo abandonó y perdió su trabajo, solo vivía y ni para comer tenia, saliendo de su casa muy apresurado en una cierta ocasión un camión lo atropello, en cuanto lo subían a la ambulancia este describió a tres personas a las cuales pareciese que nadie las podía ver y ni siquiera tocar, uno de ellos era un tipo bastante apuesto de cabello negro y barba de candado; como suelen llamar a ese corte, el otro de cabello castaño y largo con barba y bigote poblado, ambos, los dos hombres con trajes negros de gala, y por ultimo una mujer hermosa de cabello negro como el ébano y su piel blanca tan pálida y hermosa, vestida con hermoso vestido blanco; según este hombre conto que la mujer y el hombre castaño subieron acompañándole a la ambulancia, el hombre moreno quiso subir, pero el castaño no lo dejo. Después de eso, a su salida del hospital su suerte cambio, este asegura que el hombre castaño era sin duda Dios, el hombre moreno el mismo Santanas y la hermosa mujer nuestra madre Muerte.
¿Por qué les cuento esto? Todo tiene un porque, hace una semana como de costumbre solía pasar el sur del centro de la ciudad, y como siempre he de visitar a Don Jesús un viejo cascarrabias que tiene un pequeño bazar, Don Jesús siempre fue un poco cortante con la gente, pero muy amable con su familia, él tenía una nieta muy guapa de unos 14 años de edad, en algunos años se convertiría en una hermosa mujer, lo salude y compre un pequeño cuadro para fotografía, todo era al parecer normal, si no fuera por la forma débil de hablar de Don Jesús, no tome importancia y me retire. Después de media hora de camino a los suburbios de la cuidad donde está situada mi casa, me había dado cuenta que mi cartera se había quedado olvidada en el bazar.
A la mañana siguiente me apresure a ir, al llegar al bazar, muy amable Don Jesús me da mi cartera y sin falta de dinero, todo en orden como era de esperarse; en el camino al bazar escuche nombres y frases que quise guardar, así que le pedí una pluma y un papel.
Don Jesús me dio un papel, pero la pluma no, así que de nuevo se la pedí prestada. Un lápiz dije con voz grave, a lo que el viejo contesto, tengo una pluma y un lápiz, ¿Cuál quieres? Ambos te los dejo en 7 pesos, por dentro de mi mente me dije, y a este anciano que le pasa, solo quiero escribir unas cuantas palabras no un maldito libro. Con voz tenue y casi inaudible dijo “ha llegado mi hora”. Es común escuchar a ancianos en sus últimas horas decir eso, e incluso a jóvenes moribundos, pero a este que le pasa; una sonrisa de satisfacción en su rostro se pinto y su mirada volteo a un pequeño sofá que en la esquina posado estaba. El sofá pequeño y pintoresco era, de colores purpuras y amarillos, combinación tan rara pero llamativamente cautivador, sentada en el recargada a la pared Sofía su nieta con un pequeño oso de felpa entre sus brazos, pero lo raro es que el viejo no la miraba a ella si no al otro lado del sofá, de pronto como si hubiera sido un espectáculo una luz ilumino ese lugar, como si los ojos del viejo se convirtieran en lámparas, dando imagen a la nada, una niña enigmática aparece, si mas mi sorpresa expresada fue, pues como apareció así, de la nada.
Una niña de apariencia pobre pero hermosa, aparentaba apenas unos 4 años, piel blanca y un rostro fino, sus ojos alargados pero no sin dejar de parecer occidental, labios delgados y rosados casi rojos, su cabello negro lacio asta poco debajo de los hombros, con una sonrisa tan malévola y su mirada tan fría, miraba al viejo, y sin decir nada, el viejo cayó al suelo completamente muerto, inerte quedo y con una leve sonrisa en su rostro murió.
Aún no sé cuantas personas realmente abran visto a la muerte, pero si lo que yo vi fue eso pues jamás la subestimaría nunca.