Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae visitarem, curas meas aliquantulum fore levatas.Me encontraba leyendo un poco mi cuento favorito, Berenice de Edgar Allan Poe, cada vez que lo leo mi piel tan sensible se vuelve como si fuera de papel; sin importar como sea siempre encuentro algo que no había visto antes, mejor dicho, leído, pareciese que es algo nuevo para mí pues cada vez la emoción es más grande y profunda que antes, si no fuera porque sé que va a pasar creo que moriría.
Aun así se porque me emociona, no es simple emoción de leer algo que me gusta de un autor que me parece fantástico, si no de…
¿Qué? al parecer aunque vivimos en épocas diferentes parece ser que estuviéramos sincronizados uno al otro con mis pensamientos y sus escritos o es acaso de que ya antes lo había leído; no lo sé, pero lo que si se es que me siento mal, como si saliera al mundo mi ser interior al saber que mucho antes y después de mi han y seguirán leyendo a este loco y drogadicto autor.
Aunque pareciese que como he dicho estemos sincronizados no es del todo cierto pues que quizá sea solo sugestión. Quizás lo que he escrito ahora no tenga nada de concordancia, quizá hasta aburrido sea, pero si recuerdan mis primeras palabras son “Dicebant mihi sodales”. Es ahora donde todo comienza.
Dicen mis amigos que hay veces que no estoy del todo cuerdo. Me repiten varias veces sus regaños pero aun así soy yo quien no logra entenderlos, pues ellos son los que no se divierten, son raros y muy conservadores.
“Si sepulchrum amicae visitarem”. Después dije.
Si visitase el sepulcro de mi amada ¿sería más feliz? Es acaso de que no puedo dejar de pensar en ella, es acaso que mi mente divagando se encuentra huyendo de la realidad. Esa realidad que me hace sufrir tanto que cada vez que recuerdo su rostro mi corazón tiene ganas de llorar, la forma que reía y caminaba es como si aun siguiese aquí conmigo, puedo verla y sentirla como nunca, quizá más fría y callada, pero, es ella.
“Curas meas aliquantulum fore levatas”. Finalmente escribí.
Hallaría alivio a mis penas si tocando su rostro realmente y no solo en ilusiones mías a mis melancólicas visiones que ahora tengo, pero realmente puedo sentir su cabello rizándolo con mis dedos, su rostro contra el mío en un largo beso inmortal, sentir su senos contra mi pecho, es tan agradable, aun no puedo creer que estas visiones sean mentira.
Dicen mis amigos, que si visitase el sepulcro de mi amada, hallaría alivio a mis penas. Como la noche anterior que con tan solo mi perturbada mente hice lo mismo que Egaeus. “Profane”.
Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae visitarem,
curas meas aliquantulum fore levatas.
Cita textual de Berenice de Edgar Allan Poe.
Simple texto de Gabrielle de Lafayette